Thomas Edmondson
nació en 1792, trabajó como aprendiz de ebanista y fue Jefe de
la estación Milton en el Newcastle and Carlisle Railway.
Durante su trabajo observó la complejidad y falta de eficiencia
que existían en la expedición de los billetes de transporte, y
dedicó gran parte de sus esfuerzos a buscar soluciones a los
diferentes problemas que presentaban estos sistemas en su época.
Durante un tiempo probó varias formas de crear billetes
partiendo de cartón que él mismo se encargaba de preparar y
cortar. En ellos escribía el nombre de la estación y la clase de
pasaje. Después les añadió un número de serie para mejorar su
control. Para imprimirlos desarrolló un aparato que tenía un
cajetín metálico muy alargado en el que se colocaban los
billetes ya cortados. Cuando se accionaba la palanca para
estampar la impresión, un dispositivo desplazaba el billete
situado mas abajo del montón vertical, colocándolo en el lugar
adecuado para repetir una nueva impresión, y así sucesivamente
Pero, en 1836
una vez resuelta la confección de los billetes, aún quedaba
pendiente la anotación de la fecha. Para agilizar este último
proceso, Thomas Edmondson diseño un aparato de madera con dos
mordazas móviles que se encargaban de estampar este dato (por
este invento recibió numerosas críticas, ya que las mordazas no
tenían protección y los accidentes durante su manipulación
fueron frecuentes, hasta que en 1862 su hijo lo perfeccionó).
Posteriormente, Edmondson transfirió sus servicios al
Manchester and Leeds Railway, donde introdujo su sistema de
expedición de billetes de viaje. En esa misma época, el
Midland Railway también se interesó por sus ideas y
Edmondson accedió a que esta compañía utilizara su sistema a
cambio de una pequeña compensación.
Los aparatos creados por Edmondson, y todo su sistema, fueron
esenciales, ya que en ese momento se estaban empezando a
popularizar los viajes en tren y la forma tradicional de emitir
billetes impedía atender con rapidez el incremento en la demanda
de los viajeros. Sobre todo teniendo en cuenta el espectacular
aumento en los usuarios de Tercera Clase: en Inglaterra durante
1857 un tercio de los viajeros eran de Tercera, en 1867 ya
suponían la mitad de los usuarios del ferrocarril y seis años
mas tarde representaban las tres cuartas partes del total,
estando cerca de los cuatrocientos millones. ¿Sin Thomas
Edmondson, cómo hacer frente a semejante avalancha de billetes?
Sin embargo, el
enorme éxito alcanzado por los billetes edmondson se debe,
también, a la introducción de mejoras sustanciales en las
propias máquinas de imprimir, que permitieron abaratar costes de
producción y facilitar la elaboración de los mismos.
Especialmente significativa fue la aportación de la fábrica de
máquinas Georg Goebel, de Darmstadt en Alemania, que
introdujo avances importantes logrando la venta de sus equipos
en los cinco continentes (incluyendo la propia Inglaterra).
Actualmente entre la mayoría de los coleccionistas existe el
convencimiento de que, además del tipo de soporte (cartón) y el
sistema de impresión, los billetes tipo edmondson también tienen
un tamaño y forma particular. En realidad han llegado a ese
convencimiento a la vista de la mayoría de los ejemplares que se
coleccionaron durante las últimas décadas y que responden a
ciertos criterios de normalización en la producción de las
maquinas impresoras de billetes.
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Sin embargo no siempre ha sido así, ni en todas
las compañías ni a lo largo del tiempo: en
algunos países los criterios han sido
diferentes, variando los tamaños (por ejemplo,
en Japón "sus edmondson" han sido de cuatro
tamaños diferentes, el tradicional o tipo A
57,5x30 mm, el tipo B 57,5x25 mm, el tipo C
57,5x60 mm y el tipo D 90x30 mm; en China fue
habitual el tamaño tipo B japonés).
Pero incluso en la
propia Inglaterra, cuna de los "edmondson", los
tamaños no fueron siempre los mismos: los
primeros billetes para el
Newcastle and Carlisle Railway tenían un
tamaño menor (37x28 mm.).
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También en la forma han existido múltiples variaciones:
cuadrados (Malta), circulares (British North Borneo
en 1935) o hexagonales (Paris-Orleans), sin
olvidar los billetes microperforados por el centro para
ser utilizados en los viajes de ida y vuelta, cortando
las mitades para cada desplazamiento.
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