|
|
|
. |
|
Es indudable que el nacimiento de los
sistemas mecanizados en la expedición de billetes de viaje surge, como
fenómeno cotidiano, alrededor de los ferrocarriles metropolitanos durante
los años 60. Las compañías ya tenían dificultades para contabilizar
eficazmente las ventas de billetes, por lo que el auge de los metros
en las grandes ciudades ocasionó un verdadero caos en sus, ya obsoletos,
sistemas de control y la mecanización permitió solucionar este
problema. |
Sin embargo es
necesario recordar que los primeros intentos de mecanización ya
se habían efectuado durante las primeras décadas del siglo XX.
En Estados Unidos los ferrocarriles urbanos de las grandes
ciudades implantaron máquinas de control de acceso que se
accionaban mediante la introducción de pequeñas piezas de metal
con forma de moneda.
Por su
parte, en Inglaterra las primeras máquinas para vender billetes
estuvieron vinculadas a la distribución de los famosos "platform
tickets" (billetes de andén), utilizados habitualmente para
permitir el acceso a las estaciones de personas que no iban a
utilizar el tren, bien porque acompañaban a viajeros para
despedirlos o porque querían realizar una visita de turismo o
por curiosidad. Estos billetes especiales se popularizaron tanto
que se utilizaron como souvenir y objeto de coleccionismo, por
lo que se vendían de forma masiva a un único precio.
En ambos casos
la mecanización se desarrolló sobre billetes de transporte con
distribución masiva y uniforme, por lo que la emisión mediante
máquinas relativamente sencillas representaba una gran ventaja y
agilizaba considerablemente su venta. En cambio, la emisión de
los billetes normales de ferrocarril implicaba una gran
complejidad derivada de la enorme diversidad de tarifas y
destinos.
Esa
diversidad era el motivo principal para buscar el cambio de un
sistema que, además, tenía múltiples defectos: la considerable
diferencia que se producía entre el número de billetes
fabricados y el de vendidos (cualquier variación de trenes,
recorridos, precios o tarifas, hacían inservibles un elevado
número de ellos); el exceso en el acopio de los billetes para
evitar su falta en momentos puntuales; las dificultades en la
gestión y custodia de este elevado número de billetes que, en el
caso de las grandes estaciones, abarrota los locales de venta;
finalmente la gestión contable de este enorme almacenamiento de
billetes se hacía cada vez mas insostenible.
Aunque desde los años treinta del siglo XX ya existían un par de
máquinas que emitían billetes con diferentes tarifas y destinos
(Las Rapidprinter fabricadas por Landis & Gyr funcionaban
en el metro de Londres desde 1926), no será hasta la década de
los sesenta cuando las empresas ferroviarias apuestan
decididamente por su implantación. Pero, después de mas de cien
años utilizando los billetes "edmondson", la incertidumbre ante
la elección de una u otra máquina obligó a las compañías a
probar "in situ" todas las alternativas antes de adoptar una
decisión definitiva.
Las Rapidprinter y Miniprinter fueron fabricadas por Landis &
Gyr, empresa suiza fundada en 1896 y especializada en la
producción de teléfonos y contadores de energía eléctrica. La
Rapidprinter debía su nombre a la rapidez con la que era capaz
de emitir un billete, por lo que tuvo su mayor expansión en los
ferrocarriles urbanos de las grandes ciudades: el metro de
Londres fue el pionero al emplearla desde el año 1926. Era de
funcionamiento eléctrico y se controlaba mediante un teclado
similar al de las máquinas de escribir. El operador elegía el
texto y el precio, y la máquina imprimía automáticamente la
fecha y el número de serie del billete al mismo tiempo que lo
recortaba al tamaño seleccionado. La Miniprinter era una versión
de similares características pero mas pequeña
b
|
La Multiprinter de
Allgemeine Elektrizitats Gesellschaft
(AEG), empresa alemana fabricante de bienes
industriales. Fue una de las primeras máquinas
expendedoras de billetes que se implantaron en
Europa, aunque seguía empleando cartón con el
formato de los "edmondson": los ferrocarriles
británicos la instalaron en sus principales
estaciones en los años 60, los ferrocarriles
portugueses dispusieron de varias y Renfe hizo
pruebas con una de ellas en Barcelona Término
(actualmente conocida como Estación de Francia).
Tenía unas dimensiones considerables (164x130x95
cms) para poder almacenar en su interior entre
630 o 1200 clichés, capaces de imprimir otros
tantos billetes diferentes, que eran
confeccionados cuando el encargado de la máquina
rodaba un carro exterior hasta el lugar que
ocupaba el cliché elegido, seleccionado mediante
una flecha indicadora sobre un índice donde
figuraban todas las opciones posibles. La
Multiprinter proporcionaba información de los
billetes emitidos (por medio de una impresión en
una cinta contable) y también permitía totalizar
el volumen de ventas mediante un contador.
Además, todos los clichés disponían de
contadores individualizados, por lo que se
podían obtener estadísticas de ventas muy
precisas y detalladas, aunque era laborioso
extraerlas porque los contadores eran metálicos
y estaban colocados en un lugar poco accesible,
por lo que era necesario entintarlos y
adherirles un papel para hacer legible los
números.
|
|
. |
|
|
La
Syntegra fue fabricada por la Compagnie des Machines
Syntegra, empresa francesa con sede en Mónaco, y se
utilizó en los ferrocarriles de ese país durante los
años sesenta y setenta (Renfe la utilizó en estaciones
de Madrid durante unas pruebas en 1965), tenía un tamaño
reducido (37x33x46 cms) ya que los clichés que
necesitaba para trabajar se almacenaban en un panel
aparte. Estos son menos de los estrictamente necesarios
ya que posee un pequeño interruptor con cinco
posiciones, de forma que un cliché para un destino
determinado puede combinarse con cinco precios
diferentes. Para la confección de un billete el
responsable de la máquina coge uno de los clichés y lo
introduce en la Syntegra, coloca la fecha adecuada y
pulsa un botón para emitir el billete, en caso de fallo
de la energía eléctrica la máquina puede ser accionada
manualmente. El precio se puede observar en una ventana
antes de la impresión y dispone de un sistema para
totalizar la recaudación del día, asimismo marca en una
cinta contable toda la información estadística
necesaria.
Las
máquinas Hugin de expedición de billetes eran fabricadas
por la empresa sueca Hugin Kassaregister, y
fueron producto de una adaptación del modelo Ka23
comercializado como caja registradora. Se usaron en
varios países: en Inglaterra los billetes se introducían
por un lateral, mientras que en España se hacía por el
frontal y la transformación consistió en la eliminación
del cajón monedero y el rollo de papel de los "tickets",
así como la introducción de un sistema de impresión para
estampar los billetes (se utilizaban unos clichés
intercambiables confeccionados en una placa rectangular
metálica de aleación de cinc con la impresión en relieve
de las estaciones de origen-destino y la distancia
comercial entre ambas). Además, en el teclado se
añadieron dos filas de botones para la tarifa y se
sustituyó la botonera de vendedores por una para tipo de
trayecto. Finalmente ese eliminó la posibilidad de
puesta a cero del contador de ventas. Los billetes eran
de cartulina en un tamaño de 40x75 mm. y preimpresos
(ida y vuelta, niño, electrotren, ter, etc...) con un
color diferente para cada clase.
Durante los años sesenta, a la sombra de los nuevos
grandes aparatos destinados a la confección de billetes,
también surgieron gran variedad de pequeñas máquinas.
Éstas presentaban el inconveniente de tener menos
funciones que sus hermanas mayores, por lo que no
garantizaban un óptimo resultado para las grandes
compañías ferroviarias. Sin embargo fueron de gran
utilidad en líneas concretas con pocos tipos de billetes
y muchos pasajeros porque eran rápidas en su
funcionamiento. En España, concretamente en la estación
de Atocha, se probó especialmente la Ormegraph
(máquina que si fue adoptada para varias estaciones de
los ferrocarriles portugueses): presentaba el
inconveniente de no totalizar la recaudación por lo que
obligaba a extraer la cinta de control y sumar todos los
importes. Renfe también realizó pruebas con una pequeña
máquina de AEG, la Rolly: un pequeño aparato de
apenas 10x4x8 cms muy rápido pero que solo podía expedir
billetes de un solo tipo. Muy parecidos a esta última
son la Omniprinter, la Handiprinter, la
Almex "A", la Gibson y la Setright-Speed,
diseñadas para ser transportables en tranvías, guaguas
(=autobuses), pequeños automotores o, incluso, por los
propios interventores para expedir billetes en ruta. Mas
propias de las taquillas en las estaciones son la
Ultimatics-Ultimates y la Flexiprinter (el
Ferrocarril de Sarrià a Barcelona dispuso de máquinas
Ultimatic).
|
|
. |
Más información interesante.............................................................. |
|
|
|
|
|

FEVE
Evolución de los autoservicios



Roger Marks (c)

|
|
| : |
|
|
|
 |
_Agradecimientos... |
| La información sobre los billetes de
tren y tranvía ha sido posible gracias a la colaboración
de Rafael Cedrés Jorge, Juan Domingo Ventura,
Alvaro Dias, Roger Marks, Joan Guilera Lores,
Roberto Blazquez Monge, METRO´76 de Anden1 y Zigor Trejo
Fernández. Nuestro
agradecimiento, también, al Cabildo de Tenerife, a la
Biblioteca del Ejercito de Tierra en Santa Cruz de
Tenerife, a la John Rylands University Library, al
Lancaster City Council Museum y a Juan Carlos González. |
|
|
|
|
Alberto Marín
©
guagua.com 1999-2009 © exguagua.com 2010 |
| |